La relojería siempre ha mantenido una relación estrecha con la precisión, pero hubo una época en la que esa exactitud también podía convertirse en una herramienta indispensable dentro del consultorio. Angelus vuelve la mirada hacia ese capítulo de su historia para presentar el Chronographe Médical x Massena LAB, una reinterpretación contemporánea de uno de sus cronógrafos médicos de los años sesenta.

Limitado a únicamente 99 piezas, el reloj inaugura La Fabrique, una categoría independiente dentro del catálogo de la manufactura suiza que estará dedicada a recuperar guardatiempos históricos mediante ediciones de homenaje producidas en cantidades muy reducidas.
El primer lanzamiento de esta colección fue desarrollado en colaboración con William Massena, fundador de Massena LAB. El proyecto surgió de una conversación entre Massena y Bertrand Savary, presidente de Angelus, quienes encontraron en este particular cronógrafo la oportunidad de revivir el carácter práctico y especializado de los antiguos relojes-herramienta.


La Fabrique: Una mirada al archivo de Angelus
La Fabrique permitirá a Angelus explorar su patrimonio relojero desde una perspectiva contemporánea. En lugar de reproducir de manera exacta sus modelos de archivo, la firma busca conservar sus funciones, proporciones visuales y personalidad para adaptarlas a los estándares técnicos y ergonómicos actuales.
El Chronographe Médical x Massena LAB establece las bases de esta nueva colección. Su punto de partida es un reloj diseñado originalmente para que los profesionales de la salud pudieran medir las constantes vitales de sus pacientes de manera rápida y directa.
Esta función determina toda la arquitectura de la esfera. Las escalas médicas ocupan un lugar protagonista, mientras que la minutería, los índices y los números arábigos se desplazan hacia el centro. La distribución conserva así la intención del modelo original: facilitar la lectura y colocar la funcionalidad por encima de cualquier elemento ornamental.



Un reloj capaz de medir el pulso y la respiración
El rasgo distintivo del cronógrafo se encuentra en sus dos escalas de medición: un pulsómetro para calcular la frecuencia cardiaca y un asmómetro destinado a determinar la frecuencia respiratoria.
El pulsómetro se extiende entre la una y las tres horas y toma como referencia diez pulsaciones. Para utilizarlo, se activa el cronógrafo, se cuentan diez latidos y se detiene el mecanismo. La aguja señala entonces la cantidad estimada de pulsaciones por minuto.
La escala incorpora un código cromático en verde, negro y rojo que permite interpretar visualmente los distintos niveles de frecuencia cardiaca. Este recurso conserva la vocación clínica del guardatiempo y agrega uno de los elementos gráficos más llamativos de la esfera.
El asmómetro se sitúa en el interior de la minutería y funciona sobre una base de cinco respiraciones. Después de accionar el cronógrafo y contar cinco ciclos respiratorios, la aguja muestra la frecuencia correspondiente dentro de una escala roja graduada de 40 a 10 respiraciones por minuto.
Las dos complicaciones pueden consultarse de manera inmediata y evitan la necesidad de hacer cálculos adicionales. Aunque la tecnología médica ha evolucionado considerablemente desde los años sesenta, su presencia recuerda el papel que alguna vez desempeñó la relojería mecánica dentro de distintas profesiones.



Una esfera diseñada alrededor de su función
La esfera plateada opalina mantiene una estética limpia que ayuda a distinguir las numerosas indicaciones. Grandes flechas señalan las escalas médicas y una aguja central curvada atraviesa la minutería para facilitar la lectura de las mediciones.
Las agujas tipo dauphine incorporan una línea luminiscente, mientras que los índices y números arábigos aplicados se concentran en el centro. El segundero pequeño aparece a las nueve horas, equilibrando visualmente la composición.
Angelus conservó el lenguaje gráfico del cronógrafo original, pero aumentó el diámetro de la caja hasta los 39 milímetros. Esta nueva proporción mejora la legibilidad y le da al reloj una presencia más acorde con las preferencias contemporáneas.
La caja está elaborada en acero quirúrgico 316L, un material conocido por su resistencia y durabilidad. Sus líneas sobrias permiten que la atención permanezca sobre la complejidad de la esfera y las funciones que dieron origen a la pieza.

Calibre A5000: Precisión mediante un solo pulsador
En el interior del Chronographe Médical x Massena LAB se encuentra el calibre A5000, un movimiento integrado de cuerda manual que trabaja a una frecuencia de 3 Hz. Su construcción incluye rueda de pilares y embrague horizontal, dos componentes tradicionalmente asociados con la operación precisa de un cronógrafo mecánico.
El movimiento fue configurado específicamente para responder a las necesidades de este modelo. Su temporizador abarca 60 segundos y prescinde del contador de 30 minutos habitual en otros cronógrafos, ya que las mediciones médicas contempladas por el reloj requieren intervalos mucho más breves.
Todas las funciones se controlan mediante un único pulsador con forma de champiñón situado a las dos horas. Con él se inicia, detiene y reinicia el cronógrafo, manteniendo la experiencia de uso tan directa como la lectura de sus escalas.
Detalles que evolucionan con el tiempo
El reloj se completa con una correa de piel de becerro de plena flor Novonappa® en tono marrón dorado. Este tipo de cuero, utilizado también en la alta marroquinería, desarrolla una pátina particular conforme envejece.
La elección refuerza el carácter histórico de la pieza y permite que cada ejemplar adquiera una apariencia propia con el uso. La calidez de la piel contrasta con el acero de la caja y complementa los detalles rojos, verdes y negros de la esfera.



Una producción limitada a 99 piezas
El Chronographe Médical x Massena LAB estará limitado a 99 unidades para todo el mundo. Su distribución se dividirá entre la red oficial de minoristas autorizados de Angelus y la plataforma de Massena LAB.
Con este lanzamiento, Angelus abre una nueva vía para explorar sus archivos y recuperar la época en la que un reloj podía convertirse en un instrumento especializado. El resultado combina historia, mecánica y diseño en una pieza dirigida tanto a coleccionistas como a quienes encuentran en la alta relojería una forma de preservar el conocimiento, los oficios y el paso del tiempo.



También lee: Guía de supervivencia nupcial, 10 claves para organizar la boda sin perder la cabeza.
POR: THE WEDDING BOOK




