Con el estreno de la película, Tiffany & Co. presenta una colaboración con The Devil Wears Prada 2. Este diálogo entre moda, cine y cultura contemporánea toma forma en la inclusión de piezas clave de la casa, hasta el uso de su boutique en Milán como locación. Te contamos más detalles de esta clase maestra en placement.
Uno de los momentos más relevantes de esta colaboración ocurre fuera de Nueva York. La boutique insignia de la marca en Via Montenapoleone, en Milán, se convierte en escenario de una de las escenas del filme. No es un detalle menor. Se trata de un espacio con peso arquitectónico y cultural dentro del universo del lujo, que rara vez abre sus puertas para producciones cinematográficas. En este caso, el director David Frankel eligió este punto como parte de la construcción visual de la historia, reforzando el vínculo entre moda y narrativa.


El collar de Alta Joyería Blue Book, que aparece tanto en la película como en la instalación actual de la boutique, funciona como uno de los elementos centrales. Elaborado en platino, incorpora una aguamarina talla esmeralda de más de 31 quilates, acompañada por diamantes talla princesa y baguette que superan los 58 quilates en total. Esta pieza es uno de los momentos más sorpresivos de la película, sin lugar a dudas.
A esto se suman los brazaletes Bone Cuff de Elsa Peretti® en platino, cada uno con más de 100 diamantes montados a mano. Su presencia no es casual. Este diseño ha sido históricamente una de las expresiones más reconocibles de Tiffany & Co., y aquí vuelve a aparecer como parte de un styling que mezcla referencias clásicas con una lectura más actual.
El vestuario también integra elementos más accesibles dentro del universo de la marca, como los lentes de la colección Tiffany T, los cuales hacen que la presencia de Tiffany & Co. en The Devil Wears Prada se haga presente más allá de la joyería.
Tiffany & Co., además, desarrolla contenido digital inspirado en uno de los momentos más icónicos de la primera película: el monólogo del suéter azul cerúleo. Esta reinterpretación, llevada al lenguaje de la marca, funciona como un puente entre generaciones y le da su lugar a The Devil Wears Prada como referencia cultural dentro de la moda.



Además, un grupo de creadores fue invitado a Milán para documentar la experiencia desde el lugar de filmación, generando una capa adicional de contenido que conecta el proyecto con audiencias actuales.
Tiffany & Co. hace lo que amamos: mostrarse en detalles clave, en narrativas inspiradas en el arte y, por supuesto, en el mundo de la moda que esta película ha llevado a la pantalla grande.
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POR: THE WEDDING BOOK



