La vainilla lleva varias temporadas ocupando un lugar importante en perfumería, pero su atractivo está en que puede tomar direcciones muy distintas. PHLUR lo demuestra con Vanilla Canyon, una fragancia que se aleja de las interpretaciones más golosas del ingrediente para llevarlo hacia la madera, la fruta y una sensación de mayor profundidad.
Su llegada también amplía el universo que la marca ya había comenzado a construir con Vanilla Skin. Las dos parten de la vainilla, aunque el resultado sobre la piel cuenta historias distintas.
En Vanilla Canyon, la composición reúne Velvet Plum, Wild Honey, Madagascar Vanilla y Oak Wood. La vainilla de Madagascar se encuentra con la madera de roble, mientras que la ciruela y la miel añaden otra dimensión a la mezcla. El resultado conserva la calidez asociada con el ingrediente, pero la coloca en un registro menos dulce y más amaderado.

Vanilla Canyon y Vanilla Skin: Dos maneras de llevar vainilla
La comparación con Vanilla Skin ayuda a entender mejor la nueva fragancia. Esta última propone una vainilla más envolvente y cercana a la piel, mientras que Vanilla Canyon introduce una estructura más profunda, marcada por la madera.
Más que repetir una fórmula, PHLUR utiliza ambas fragancias para explorar las posibilidades de una misma nota. Una puede acompañar esos días en los que buscamos un perfume más íntimo; la otra funciona cuando queremos que la vainilla tenga mayor presencia y contraste.
Esa diferencia también hace que Vanilla Canyon encaje especialmente bien con el cambio de temporada. Cuando empiezan a aparecer los primeros suéteres, las tardes se alargan alrededor de un café y el clima pide perfumes con un poco más de cuerpo, las notas de vainilla y madera encuentran su momento.
¿A qué huele Vanilla Canyon de PHLUR?
La inspiración detrás de Vanilla Canyon parte de paisajes abiertos, madera calentada por el sol y horizontes amplios. Esa referencia se traduce en cuatro notas principales que construyen la fragancia: ciruela, miel, vainilla de Madagascar y madera de roble.
Aquí la vainilla funciona como hilo conductor, pero comparte espacio con ingredientes que modifican su expresión conforme el perfume evoluciona sobre la piel. La ciruela introduce un matiz frutal; la miel refuerza la sensación cálida, y el roble dirige la composición hacia un terreno más seco y amaderado.
Es precisamente esa combinación la que diferencia a Vanilla Canyon dentro de una categoría en la que la vainilla suele asociarse de inmediato con perfumes dulces.


El perfume para entrar en una nueva temporada
Cambiar de estación también modifica, casi sin darnos cuenta, lo que queremos usar. Guardamos algunas prendas, recuperamos otras, retomamos ciertas rutinas y hasta los perfumes empiezan a sentirse diferentes sobre la piel.
Vanilla Canyon llega a ese momento con una interpretación de la vainilla que funciona bien para tardes más frescas, días de lluvia, cafés largos o simplemente para quienes buscan sumar una fragancia amaderada a su rotación.


Ahí está lo interesante de la propuesta de PHLUR: Vanilla Skin y Vanilla Canyon parten del mismo ingrediente, pero permiten elegirlo según el día, el clima o el efecto que queremos conseguir. La vainilla sigue siendo vainilla. Lo que cambia es la manera de llevarla.
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POR: MELISSA LARA




