La alta relojería ha encontrado uno de sus mejores sinónimos en el arte, pero no cualquier pieza puede ser capaz de iniciar un diálogo tan cautivador como el nuevo Eternity by Tiffany Enamel Clematis. La más reciente creación de Tiffany & Co. recupera uno de los grandes legados estéticos de la Casa para transformarlo en un reloj donde el esmalte, las piedras preciosas y la artesanía conviven en perfecto equilibrio.
Inspirado en una lámpara diseñada por Louis Comfort Tiffany alrededor de 1906, este lanzamiento toma como punto de partida los icónicos motivos florales del Art Nouveau, reinterpretándolos a través de algunas de las técnicas de esmaltado más complejas que existen.

El homenaje a Louis Comfort Tiffany
La esfera del nuevo Eternity by Tiffany Enamel Clematis nace de una pantalla colgante Clematis creada por Tiffany Studios a principios del siglo XX. Reconocidas por sus composiciones florales y el uso magistral del color, estas lámparas se convirtieron en algunas de las obras más representativas del Art Nouveau y siguen siendo referentes del diseño hasta nuestros días.
Esa influencia se refleja en un paisaje de flores blancas, verdes y azules que parece iluminarse desde el interior gracias a la combinación de esmaltes translúcidos y diamantes.


El nuevo Eternity by Tiffany Enamel Clematis y sus dos técnicas de esmaltado
Uno de los mayores logros de esta pieza reside en la convivencia de dos técnicas artesanales extraordinariamente complejas.
Las seis flores de clemátide fueron realizadas mediante esmalte plique-à-jour, un procedimiento cuyo origen se remonta al Imperio Bizantino y que produce un efecto similar al de un vitral. Al carecer de un soporte posterior, la luz atraviesa el esmalte translúcido y potencia la profundidad de sus colores.
Alrededor de estas flores aparecen delicados motivos florales creados con esmalte champlevé. Cada elemento comienza como una diminuta pieza de oro blanco en la que el artesano talla cavidades microscópicas para aplicar el esmalte manualmente, capa tras capa, sometiéndolo a múltiples procesos de cocción hasta conseguir el acabado definitivo.
La combinación de ambas técnicas, junto con la utilización de distintos tonos de azul, aguamarina y turquesa, implicó un nivel de precisión excepcional, ya que cada color requiere temperaturas y tiempos de cocción específicos.




Más de 100 horas de trabajo artesanal
La elaboración de la esfera representa uno de los procesos más complejos dentro de esta creación.
Cada componente se fabrica y ensambla de forma individual hasta completar una composición formada por casi 60 pequeños elementos de oro blanco, algunos de apenas 0.45 milímetros de ancho.
En total, el proceso supera las 100 horas de trabajo, incluyendo aproximadamente 55 horas dedicadas exclusivamente al esmaltado y montaje manual de la esfera, además de otras 30 horas para el engaste de 432 diamantes.
Una esfera enmarcada por diamantes y aguamarinas
La experiencia de Tiffany & Co. en alta joyería también queda reflejada en la selección de piedras preciosas.
El bisel incorpora 36 aguamarinas talla baguette con un peso cercano a los cinco quilates, mientras que la corona integra un diamante talla brillante montado en el emblemático Tiffany® Setting. Los laterales de la caja de oro blanco de 18 quilates también están completamente pavimentados con diamantes, reforzando el carácter joya del reloj desde cualquier ángulo.
Con una caja de 36 mm, movimiento mecánico automático suizo Calibre LTM, correa de piel de cocodrilo azul oscuro y una hebilla en forma de T de oro blanco con diamantes, el Eternity by Tiffany Enamel Clematis reúne el savoir-faire relojero con el legado creativo que ha definido a Tiffany & Co. durante generaciones.




Además de ser un lanzamiento imperdible, esta pieza confirma que la alta relojería es tiempo y, por supuesto, arte en movimiento.
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POR: MELISSA LARA




