Flores como el cempasúchil embellecen los espacios, resguardan historia y evocan memorias. En México, específicamente anuncia la llegada del Día de Muertos con sus pétalos dorados y anaranjados, mientras que en Bali, las flores forman parte de ofrendas y ceremonias hindúes que expresan gratitud y devoción. Dos tradiciones distintas que encuentran en la naturaleza una forma de conectar con lo trascendente.


Inspirado en este diálogo entre cultura, espiritualidad y entorno natural, Mandapa, a Ritz-Carlton Reserve, invita a descubrir Bali desde una perspectiva que se adentra en sus paisajes tropicales. Enclavado entre la exuberante vegetación de Ubud, este refugio propone un recorrido sensorial en el que las tradiciones locales y la creatividad gastronómica revelan nuevas maneras de comprender la identidad de un destino.
La propuesta encuentra una de sus expresiones más interesantes en Kubu, el restaurante insignia del resort, donde el chef Eka Sunarya explora la riqueza de los ingredientes balineses y su relación con el paisaje. Las flores se convierten en un hilo conductor entre las costumbres que dan identidad a una cultura y las experiencias que permanecen en el recuerdo.
Flores que expresan gratitud y devoción
El cempasúchil, con su característico tono naranja y su aroma inconfundible, ocupa un lugar central en las ofrendas del Día de Muertos, y a miles de kilómetros de México, las flores forman parte de la cotidianidad espiritual de Bali.

En esta isla de Indonesia, las ofrendas conocidas como canang sari reúnen flores y otros elementos naturales en composiciones delicadas que expresan gratitud y devoción dentro de las prácticas hindúes balinesas. Presentes en templos, hogares y distintos espacios de la vida diaria, estas ofrendas reflejan una relación profunda con el entorno y con las creencias que dan forma a su cosmovisión.




Aunque el cempasúchil mexicano y las flores de las ofrendas balinesas pertenecen a contextos culturales diferentes, ambas tradiciones invitan a contemplar la naturaleza más allá de su dimensión ornamental. Conocer estas prácticas permite a los novios acercarse a una faceta más íntima del destino y observar sus rituales, comprender sus símbolos y reconocer cómo se entrelazan con el día a día.
Lujo con raíces en la naturaleza
En Mandapa, a Ritz-Carlton Reserve, la conexión con la naturaleza también encuentra expresión alrededor de la mesa. En Kubu, la cocina explora las posibilidades de los productos del entorno y su capacidad para transmitir la esencia de un lugar. Un ejemplo es el Jimbaran Shrimp, un platillo que combina camarón con melón Plaga, acedera de bilimbi y marigold, nombre en inglés con el que se identifica a distintas flores, entre ellas variedades de cempasúchil.

Ubicado en el entorno exuberante de Ubud, Mandapa, a Ritz-Carlton Reserve propone una manera de viajar en distinta. Su filosofía permite acercarse a Bali a través de sus ingredientes, costumbres y expresiones cotidianas, integrando el entorno natural en la experiencia de los huéspedes.




Para quienes buscan viajes románticos y experiencias con un componente cultural, esta aproximación ofrece una alternativa a las escapadas convencionales. Es viajar con curiosidad, detenerse en los detalles y descubrir que el carácter de un lugar también se expresa en sus rituales, sus sabores y su relación con la naturaleza.
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POR: THE WEDDING BOOK




