Una esfera de piedra natural cambia bastante la manera de mirar un reloj. La superficie deja de ser completamente predecible y empieza a depender de vetas, inclusiones y variaciones propias del material. Audemars Piguet vuelve a trabajar con esa idea en dos nuevas versiones automáticas del Code 11.59 de 38 mm, esta vez con obsidiana dorada y ónix negro.
Los dos relojes comparten proporciones y movimiento, pero visualmente van por caminos distintos. Uno combina obsidiana con oro amarillo y trabaja alrededor de los reflejos de la piedra; el otro apuesta por una superficie de ónix pulida a espejo, oro rosa y diamantes talla baguette.

Obsidiana dorada y oro amarillo
La primera versión utiliza una esfera de obsidiana natural cuyas inclusiones minerales crean reflejos dorados sobre una base oscura.
Audemars Piguet añade un motivo de rayos de sol que parte desde el centro de la esfera y sigue las variaciones naturales del material. El efecto se acompaña con una caja de oro amarillo de 18 quilates y agujas del mismo metal, mientras que los índices de oro rosa reciben un tono de oro amarillo para mantener la continuidad cromática.
La correa de piel de aligátor negra baja un poco la intensidad del conjunto y devuelve la atención a la esfera, que cambia según la forma en la que recibe la luz.
En una colección que durante los últimos años ha utilizado diferentes colores y acabados para explorar el diseño del Code 11.59, la obsidiana introduce una variable imposible de repetir de manera idéntica: la propia formación de la piedra.


El ónix cambia por completo el resultado
La segunda versión es mucho más gráfica. Aquí la esfera es de ónix negro natural pulido a espejo y se combina con una caja de oro rosa de 18 quilates. En lugar de índices metálicos, Audemars Piguet incorpora diamantes talla baguette (aproximadamente 0.37 quilates en total) que aparecen directamente sobre la superficie negra.
El contraste funciona porque hay pocos elementos compitiendo entre sí. El ónix crea un fondo uniforme, los diamantes marcan las horas y el oro rosa aparece en la caja y las agujas.
La manufactura también señala la dificultad que implica trabajar el ónix hasta conseguir una superficie limpia y uniforme. Aquí la piedra tiene un papel distinto al de la obsidiana: mientras una muestra sus variaciones, la otra busca una apariencia casi absoluta.


Por qué las esferas de piedra son diferentes
Parte del atractivo de utilizar materiales naturales en relojería está en aceptar que dos piezas nunca tendrán exactamente la misma superficie.
En la obsidiana dorada, las inclusiones minerales se formaron durante miles de años y son las responsables de los reflejos que aparecen sobre la esfera. El diseño del reloj trabaja precisamente con esas irregularidades en lugar de esconderlas.
El ónix responde de otra manera. Su interés está en la profundidad del negro y en el pulido necesario para conseguir una superficie que funcione como fondo de los índices de diamante.
Son dos formas de utilizar piedra natural dentro de un mismo modelo y también una buena muestra de cuánto puede cambiar un reloj cuando la arquitectura permanece prácticamente igual, pero el material de la esfera cambia.

Un Code 11.59 de 38 mm
Ambas novedades mantienen la caja de 38 mm que Audemars Piguet utiliza en esta parte de la colección Code 11.59, con un grosor de 9.6 mm.
El tamaño ayuda a que las dos piezas tengan una presencia más contenida en la muñeca y deja que la esfera ocupe buena parte del protagonismo visual.
Las cajas incorporan cristal de zafiro de doble curvatura con tratamiento antirreflejos y fondo también de zafiro. La hermeticidad es de 30 metros y ambas referencias se acompañan con correas de piel de aligátor negra y hebillas realizadas en el mismo tipo de oro de cada caja.
El calibre 5909 en el interior
Detrás de las dos esferas se encuentra el calibre automático 5909 de Audemars Piguet. El movimiento está formado por 174 componentes y 29 rubíes, trabaja a una frecuencia de 4 Hz —28,800 alternancias por hora— y ofrece una reserva de marcha mínima de 60 horas.
A través del fondo de zafiro puede verse parte del trabajo del movimiento, incluido el rotor esqueletizado, que mantiene la atención en la mecánica aunque el principal atractivo de estas dos referencias aparezca claramente del otro lado del reloj.

Misma colección, mismo tamaño y mismo calibre, pero dos relojes que se sienten muy diferentes cuando la piedra toma el control de la esfera.
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POR: THE WEDDING BOOK




