Si algo tiene Beverly Hills es que puede convertirse en un gran aliado antes, durante y después del “sí, acepto”. Con la cantidad de boutiques de moda nupcial que tiene, los restaurantes y espacios históricos, así como spots fotogénicos, organizar una boda aquí es una de las decisiones más sabias que puedes tomar. Buscar el vestido, recibir a los invitados, celebrar la ceremonia, diseñar un brunch delicioso, casarte en un lugar extraordinario… ¡aquí todo es posible!
Si estás pensando en una boda destino en California, Beverly Hills te sorprenderá con todo lo que tiene para ofrecer. ¿Lo mejor? Podrás construir un itinerario con todo lo mejor, en distintos puntos y con recorridos fascinantes.

Primero lo primero: Comprar el vestido de novia
No hay duda alguna de que este es uno de los primeros y más grandes momentos de toda novia. Dentro de L’Ermitage Beverly Hills se encuentra el showroom de Vera Wang, una de las diseñadoras top para elegir si vas a caminar al altar. Winnie Couture también cuenta con una boutique dedicada a moda nupcial, mientras que Panache Bridals amplía las posibilidades para quienes quieren probar diferentes firmas y siluetas antes de tomar una decisión.
Saks Fifth Avenue es un gran sitio para continuar con la búsqueda, y es que aquí encontrarás un sinfín de marcas de lujo para complementar los estilismos de la boda, encontrar los zapatos más lindos o armar looks alternativos para los happenings previos y posteriores al gran día.



No olvides celebrar entre fittings
Aunque el viaje se te puede ir entre citas y visitas a las boutiques más exclusivas, no olvides darte el tiempo de dejar un espacio para disfrutar de otros lugares.
Por ejemplo Chaumont Bakery & Café puede funcionar como el punto de partida antes de empezar con un día lleno de shopping, mientras que The Living Room at The Peninsula Beverly Hills ofrece su tradicional afternoon tea, una opción para reunirse con amigas o familiares sin necesidad de organizar un evento demasiado formal.
Este tipo de momentos son esenciales en un wedding weekend, incluso en un viaje de despedida de soltera con amigas. Te prometo que a veces lo único que necesitas es reservar una mesa, reunir a las personas correctas y dejar que el viaje empiece a sentirse como parte de la boda.


Greystone Mansion & Gardens: EL spot para dar el SÍ
Para la celebración principal, Greystone Mansion & Gardens introduce un escenario completamente distinto.
Construida durante la década de 1920, la propiedad está rodeada de jardines, terrazas, fuentes y escalinatas que permiten organizar distintas etapas de la boda dentro del mismo entorno.
La ceremonia puede celebrarse en los jardines con la arquitectura de la mansión de fondo y continuar después con un cocktail hour en las áreas exteriores. La recepción puede integrarse al mismo recorrido, evitando que los invitados tengan que trasladarse entre diferentes espacios durante la celebración.
La propiedad también ofrece distintos fondos para fotografías de pareja y retratos de invitados, desde las fachadas históricas hasta sus jardines y vistas de la ciudad.
Más que pensar el venue como un solo punto del programa, Greystone permite construir una secuencia en la que ceremonia, coctel y recepción se conectan de forma natural.


Recuerda que el venue también forma parte de la boda
Si ya estás pensando en una boda destino, recuerda que tus invitados viajarán no solo para ser parte de una celenbración, sino de todo lo que ofrezca la ciudad, ¡incluido el hotel que elijas!
Además de alojamiento, puede funcionar como el lugar perfecto para que todos se preparen antes de la ceremonia, para que desayunen juntos, o bien, para que todos se concentren en un mismo lugar sin tener que recurrir a cientos de transportaciones distintas y retrasos.
En Waldorf Astoria Beverly Hills, Espelette y sus espacios de alimentos y bebidas pueden incorporarse a ese itinerario para una copa o una comida alrededor de alguno de los eventos de la boda.
La idea también aplica para la pareja: quedarse dentro del destino permite que los días anteriores y posteriores se sientan muy diferentes.



Una boda puede durar varios días
Un wedding weekend en Beverly Hills podría comenzar con las últimas pruebas del vestido y algunas compras, continuar con un desayuno o un afternoon tea y sumar después cenas con familia y amigos.
La ceremonia ocupará el centro del programa, pero no necesariamente tiene que cargar con toda la experiencia.
Al día siguiente, un brunch puede volver a reunir a los invitados antes de despedirse, especialmente cuando muchos han viajado desde otras ciudades o países. Para una boda destino, ese tiempo adicional también permite que quienes hicieron el viaje conozcan una parte de Beverly Hills más allá del evento.
Lo más importante es que dejes de pensar solo en el espacio en el que se celebrará la ceremonia y te concentres en construir una serie de días en los que se antoje descubrir, vivir y disfrutar del destino antes y después de la boda.
La buena noticia es que Beverly Hills reúne suficientes piezas para hacerlo. El vestido puede encontrarse durante el mismo viaje, los hoteles pueden convertirse en punto de encuentro, Greystone Mansion puede albergar el día principal y los restaurantes y cafés permiten llenar los espacios intermedios sin convertir cada momento en otra producción.


Al final, muchos de los recuerdos que quedan de una boda aparecen fuera del programa oficial. Ahora solo falta que te dejes cautivar por un destino que, en pantalla y en la vida real, se siente como la opción ideal para decir “sí, acepto”.
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POR: MELISSA LARA




