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Royal Oak Joaillerie: Audemars Piguet lleva su geometría a la alta joyería

Audemars Piguet transforma el lenguaje visual del Royal Oak en una nueva colección de joyería.

Un brazalete puede ser suficiente para reconocer un Royal Oak. Desde que Gérald Genta diseñó el reloj en 1972, la sucesión de eslabones metálicos, sus superficies trabajadas a mano y la manera en que reflejan la luz han formado parte de su identidad. En 2026, Audemars Piguet toma precisamente ese elemento y lo separa del reloj para convertirlo en el punto de partida de Royal Oak Joaillerie.

La nueva colección marca una expansión del lenguaje del Royal Oak hacia la joyería y debuta con tres universos: Dream of Joux, Risoud Eclipse y una serie Frosted Gold. En ellos aparecen oro, titanio, diamantes, esmeraldas, zafiros y otras piedras de color, pero la estructura sigue remitiendo al diseño que la manufactura presentó hace más de cinco décadas.

El vínculo tampoco resulta extraño dentro de la historia de Audemars Piguet. Desde sus orígenes, el Royal Oak ya trabajaba con recursos propios de la joyería: alternancia de superficies satinadas y achaflanadas, ensamblaje manual y un brazalete integrado cuya construcción ayudaba a transformar la luz conforme se movía sobre la muñeca. En 1976, Jacqueline Dimier adaptó sus proporciones para crear la versión femenina y, durante los años noventa, continuó explorando sus posibilidades junto con Emmanuel Gueit.

El brazalete Royal Oak cambia de escala

Royal Oak Joaillerie conserva la lógica de aquellos eslabones y la traslada a brazaletes, collares y pendientes. El trabajo parte de su geometría, pero modifica proporciones, materiales y engastes para construir piezas independientes.

La colección fue desarrollada por Audemars Piguet y codiseñada por Nathalie Barzilay, con excepción de algunas piezas de Dream of Joux.

Ese cambio de contexto permite observar detalles que en el reloj suelen convivir con la caja y la esfera. Los eslabones pasan al frente, mientras que los característicos pernos del Royal Oak se convierten en elementos compositivos. Incluso el cierre octogonal recupera una de las formas más asociadas a la colección relojera.

Dream of Joux: la Vallée de Joux convertida en piedras de color

La geografía que rodea la manufactura ocupa un lugar importante dentro de la colección. Audemars Piguet está establecida en la Vallée de Joux desde 1875 y Dream of Joux traduce algunos de sus paisajes mediante piedras, degradados y motivos naturales.

La línea incluye brazaletes con nombres como Sunburst, Blue Moon, Tree of Life, Frozen Lake, Blueberries y Edelweiss. Cada uno interpreta una imagen distinta del valle.

Frozen Lake, por ejemplo, combina diamantes, tsavoritas, zafiros azules y topacios para recrear formaciones de hielo sobre oro blanco de 18 quilates. Tree of Life utiliza zafiros color coñac y diferentes tonalidades de tsavorita para dibujar un árbol sobre oro rosa.

Blueberries se detiene en un detalle todavía más específico: una rama de arándanos construida con hilos de oro amarillo, diamantes con forma de hoja y cabujones de amatista y espinela negra. Edelweiss, por su parte, lleva la flor alpina al brazalete mediante diamantes y zafiros.

Dream of Joux también incorpora un collar tipo corbata y pendientes largos de titanio azul y oro blanco. Los diamantes talla pera caen en cascada sobre eslabones cubiertos con zafiros azules mediante engaste nieve, llevando la arquitectura del Royal Oak a una escala mucho más cercana a la alta joyería.

Risoud Eclipse: esmeraldas sobre titanio negro

Risoud Eclipse toma su nombre del bosque de Risoud y de la tradición de observación celeste vinculada con la Vallée de Joux. Su combinación de materiales cambia por completo la lectura del brazalete Royal Oak.

El collar y el brazalete están realizados en titanio ennegrecido y oro blanco de 18 quilates. En el centro de determinados eslabones aparecen esmeraldas talla sugarloaf rodeadas de diamantes. El verde de las piedras contrasta con el acabado oscuro del titanio, mientras las superficies satinadas y achaflanadas mantienen el juego de reflejos característico de la manufactura.

Las piezas de Risoud Eclipse y Dream of Joux se producen bajo pedido y cada creación de alta joyería es única.

Frosted Gold y una técnica que ya forma parte de Audemars Piguet

La tercera vertiente de Royal Oak Joaillerie prescinde de las piedras de color para concentrarse en la superficie del metal.

Los collares y brazaletes Frosted Gold están disponibles en oro blanco, rosa y amarillo de 18 quilates y recuperan el acabado que Audemars Piguet desarrolló junto con la diseñadora Carolina Bucci en 2016, con motivo del 40 aniversario del Royal Oak para mujer.

La técnica parte de un procedimiento florentino y consiste en martillar el metal con una herramienta de punta de diamante. El resultado crea una textura que responde a la luz mediante cientos de pequeños reflejos. Los pernos pulidos a espejo y los bordes achaflanados generan el contraste.

Una relación con la joyería que viene de antes

Royal Oak Joaillerie también recupera una parte de la historia de Audemars Piguet que suele quedar detrás de sus relojes.

Desde el siglo XIX, la manufactura ha trabajado con técnicas de joyería y engaste, además de colaborar con casas como Tiffany, Cartier, Oscar Heyman y Bvlgari. Su archivo reúne relojes concebidos como colgantes, broches y anillos, además de piezas realizadas con esmalte, grabado y piedras preciosas.

En la década de 1980 abrió su propio taller de joyería y, con el tiempo, desarrolló relojes de alta joyería como la trilogía Diamond y Orbe de Zafiros. Royal Oak Joaillerie continúa esa historia desde un punto distinto: esta vez, uno de los diseños relojeros más conocidos de la casa presta su arquitectura a piezas creadas para vivir por sí mismas.

El Royal Oak ha cambiado de materiales, dimensiones y proporciones desde 1972. Con Royal Oak Joaillerie, Audemars Piguet encuentra otra manera de extender su lenguaje: los eslabones siguen ahí, pero ahora el tiempo ha dejado de ser el centro de la pieza.

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POR: MELISSA LARA

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