El mar del Pacífico, la naturaleza, la gastronomía, el arte y la hospitalidad hacen de Puerto Vallarta el escenario perfecto para celebrar el amor en todas sus expresiones. Recientemente, visitamos la ciudad que nos enamoró una vez más con sus paisajes, sabores y experiencias que invitan a vivir el romance sin fórmulas establecidas.

Fue hace unos años cuando fui por primera vez a Puerto Vallarta con mi familia, mi yo universitaria quedó maravillada con la playa, las tibias aguas del mar, las esculturas del malecón y la comida. Aquí, el amor puede tener el ritmo lento de una mañana frente al mar, la espontaneidad de un walking tour o la sofisticación de navegar en velero cuando el cielo comienza a teñirse de naranja.
De hecho, Elizabeth Taylor y Richard Burton vivieron gran parte de su romance allí, a donde llegaron en 1963 cuando él protagonizó La noche de la iguana, película que puso al destino en la mira a nivel internacional.
Los actores se casaron en Canadá, pero pasaban tanto tiempo en Puerto Vallarta que Taylor adquirió la casa ubicada en el número 445 de la calle de Zaragoza, justo frente a la de Burton, por lo que construyeron el llamado “Puente del amor” que conectaba ambas propiedades y les permitía estar juntos sin tener que salir a la calle.






En esta visita, también descubrimos otra parte de la ciudad que no conocíamos. Nos adentramos a sus calles empedradas a través de la Isla Cule, atravesamos su zona comercial y de restaurantes, hasta llegar al Puente de la Iguana, para luego bajar al malecón y apreciar tanto el street art como las esculturas que le dan vida.
Hospitalidad que abraza
Quizá lo primero que hay que resolver es en dónde hospedarse. Puerto Vallarta cuenta con más de 22,500 habitaciones en hoteles de cadena, distribuidas en cinco zonas hoteleras.
Nosotros nos hospedamos en una de las espaciosas suites de Velas Vallarta con vista al mar. Sus jardines tropicales, piscinas y propuestas gastronómicas, así como el Táu Beach Club, lo hacen perfecto para una escapada romántica, una luna de miel o simplemente unos días para desconectarse del mundo.



Igualmente, visitamos Sheraton Buganvilias Puerto Vallarta, que nos recibió para consentirnos con un masaje en Maiavé Spa. Su propuesta combina tratamientos inspirados en rituales ancestrales y un circuito de hidroterapia que los dejará en un estado de relajación plena.
Romance con sabor
En Puerto Vallarta, comer puede ser mucho más que eso. La ciudad ha desarrollado una escena gastronómica donde la riqueza de los ingredientes del Pacífico y la tradición culinaria mexicana dialogan con propuestas contemporáneas.
Le Kliff, por ejemplo, ofrece una sunset experience que consiste en un menú de tres tiempos y al caer la noche, ofrece una atmósfera íntima para una velada romántica a la luz de las velas. También es un gran lugar para pedidas de mano en Puerto Vallarta, pues tiene unas vistas preciosas a la bahía.


Muchos de los resorts cuentan con restaurantes con cocina de autor que valen mucho la pena, como Gaviotas de Sheraton Buganvilias que posee la distinción AAA Four Diamond y es liderado por la chef Carolina Arriaga. Disfrutar de una selección de vinos, ingredientes frescos y un servicio impecable, resulta factible en Puerto Vallarta.
Asimismo, pueden preguntarle a un habitante por los mejores lugares para comer como todo un local. Probablemente, la lista incluya Café Des Artistes, La Langosta Feliz, Tintoque y hasta tacos de asada.
El atardecer en alta mar
Pocas cosas definen tanto a Puerto Vallarta como sus amaneceres y atardeceres. Al final del día, el Pacífico se convierte en una superficie de tonos dorados mientras el sol desaparece detrás del horizonte. Es uno de esos momentos en los que todo se conjunta para que las parejas contemplen el bello paisaje.
Nada se compara a ver el atardecer a bordo de un velero, la ciudad queda atrás, las montañas se vuelven más remotas y la bahía adquiere otra escala. El tiempo parece suspenderse mientras el barco navega hacia uno de los rincones más reservados de la costa.




El sonido del agua y el sol cayendo lentamente, bastan para crear un recuerdo inolvidable. Muchos novios se ven atraídos por los tours privados de Vallarta Adventures que contemplan la renta de un catamarán, mientras que para las novias resulta sumamente conmovedor dar el “Sí” en las inmaculadas aguas azules.
Otra gran opción es perderse en la vegetación del Jardín Botánico, entre orquídeas, palmeras y especies nativas. Un plan para quienes encuentran el romance en la belleza natural y en esos momentos que no necesitan demasiadas palabras.
Una costa con alma
Indudablemente, Puerto Vallarta guarda una personalidad que merece ser descubierta lentamente. Sus calles, arquitectura, galerías, boutiques y restaurantes revelan una ciudad donde la sofisticación convive con una identidad profundamente mexicana.
Es un destino que permite que cada historia encuentre su propia puesta en escena. Ya sea una propuesta frente al Pacífico, una boda íntima, una luna de miel, un aniversario celebrado lejos de todo o una renovación de votos con la Sierra Madre como telón de fondo.




Hoy entiendo por qué papá quiso extender nuestra estancia un par de días más. Porque Puerto Vallarta propone algo diferente: quedarse en un momento. Esos pequeños instantes, son precisamente los que terminan definiendo un viaje y lo hacen uno de los más memorables.
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POR: REGINA LÁZARO



