Viajar bien también tiene que ver con saber elegir. La ruta, el hotel, el ritmo, las experiencias, una mesa reservada en el momento correcto o ese acceso que cambia por completo la manera de conocer un destino. Cuando todo está pensado alrededor de quien viaja, el itinerario deja de sentirse como una suma de reservaciones y empieza a tener una lógica propia.
Con esta idea en mente surge Grandes Viajes de El Palacio de Hierro, una propuesta de planeación personalizada que parte menos de “a dónde quieres ir” y más de cómo quieres vivir el viaje. Sus Consejeros de viaje construyen cada recorrido a partir de intereses, tiempos, preferencias y prioridades específicas, con la posibilidad de integrar desde destinos remotos y experiencias privadas hasta bienestar, gastronomía, moda, naturaleza o alta relojería.

Un itinerario que empieza contigo
Planear un viaje especial puede ser tan emocionante como complejo. Basta abrir varias pestañas para terminar comparando hoteles, rutas, vuelos, experiencias, restaurantes y recomendaciones que no siempre tienen sentido entre sí. En Grandes Viajes, los Consejeros de viaje funcionan precisamente como curadores de ese proceso.
Su trabajo parte de entender al viajero para después construir el recorrido. Esto puede traducirse en navegar por el Mediterráneo, descubrir la Antártida, pasar una temporada frente al Índico en Seychelles, viajar en tren por la campiña británica o cambiar el invierno por unos días de esquí en Courchevel o St. Moritz.
También hay espacio para quienes organizan sus vacaciones alrededor del bienestar. El portafolio contempla estancias enfocadas en longevidad y medicina preventiva en SHA Wellness Clinic México, en Costa Mujeres, así como experiencias de rejuvenecimiento en Clinique La Prairie, a orillas del lago Lemán, en Suiza.
El destino, en realidad, es apenas el principio. La intención es poder construir una ruta que tenga lógica para quien la va a vivir.

Viajar también puede significar tener acceso
Una de las partes más interesantes de un viaje hecho a la medida sucede en aquello que normalmente no encontraríamos al buscar “qué hacer” en una ciudad.
Una visita privada a una maison de moda, acceso al backstage de un desfile en París o Milán, conocer los talleres de seda de Suzhou, entrar a ateliers en Marrakech o acercarse al universo de la alta joyería desde los lugares donde nacen algunas de sus materias primas.
Para quienes sienten fascinación por las piedras preciosas, por ejemplo, un recorrido puede llevar hasta Sudáfrica, Botswana o Tanzania para conocer territorios estrechamente vinculados con diamantes y tanzanitas. Si el interés está en la naturaleza, el viaje puede tomar otra dirección: una noche bajo la aurora boreal, un safari en África o varios días navegando con la privacidad y el servicio de algunas de las firmas de hospitalidad más reconocidas del mundo.
Ese nivel de personalización también permite combinar intereses que pocas veces aparecen juntos dentro de un recorrido tradicional. Arte, moda, diseño, deporte, bienestar, relojería, naturaleza o gastronomía pueden convertirse en el hilo conductor de una misma historia.


La mesa también cuenta el destino
Para muchos viajeros, una ciudad se entiende mejor desde los restaurantes y la propuesta gastronómica. Hay destinos que recordamos por un plato, una botella de vino, una sobremesa demasiado larga o esa mesa que conseguimos reservar después de semanas intentándolo.
Por eso, la gastronomía ocupa un lugar importante dentro de la curaduría de Grandes Viajes. Una degustación privada en un viñedo, una cena diseñada por un chef reconocido, una experiencia acompañada por un sommelier o el acceso a un restaurante especialmente buscado pueden integrarse al itinerario desde el inicio.
Más que llenar cada día de actividades, la intención es elegir aquellas que realmente construyan una experiencia. Incluso dejar espacios libres para caminar, cambiar de planes o regresar a un lugar que sorprendió más de lo esperado también forma parte de viajar bien.

El nuevo lujo está en cómo utilizamos el tiempo
Tal vez uno de los mayores privilegios de un viaje diseñado desde cero sea precisamente ese: recuperar el tiempo.
Evitar conexiones innecesarias, elegir un hotel por su ubicación y no únicamente por su nombre, saber cuándo vale la pena contratar un traslado privado, conseguir acceso a ciertas experiencias o simplemente tener a alguien que pueda convertir una idea muy específica en un itinerario posible.
En una época en la que prácticamente cualquier destino puede investigarse desde el teléfono, la curaduría cobra otro significado. Tener más información no necesariamente hace más sencillo elegir. A veces, el verdadero lujo consiste en que alguien entienda qué estás buscando y se encargue de conectar las piezas.
Y quizá ahí está también la diferencia entre hacer un viaje y construir uno que, tiempo después de volver a casa, siga sintiéndose completamente propio.

¿Estás pensando en tu próximo gran viaje?
Los Consejeros de Grandes Viajes de El Palacio de Hierro pueden ayudarte a diseñar una experiencia alrededor de tu destino, intereses y forma de viajar.
Conoce más en viajespalacio.com.mx/grandes-viajes.html o comunícate al 55 5725 2246, opción 3.
POR: THE WEDDING BOOK



