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Blancpain Lady B: Una historia de relojería en 19 milímetros

Con una caja esférica de apenas 19 mm y un movimiento mecánico automático, Blancpain Lady B celebra los 70 años de Ladybird.

A veces, para entender un reloj nuevo hay que mirar varias décadas hacia atrás. En el caso de Blancpain Lady B, el punto de partida está en 1956, cuando la firma presentó Ladybird y consiguió alojar el movimiento mecánico redondo más pequeño producido en serie hasta entonces dentro de un reloj pensado para la mujer. Setenta años después, Blancpain recupera aquella idea y la lleva a una pieza que mide apenas 19 milímetros de diámetro.

blancpain ladybird

El lanzamiento celebra el aniversario de la colección Ladybird, pero Lady B no busca reproducir un modelo de archivo. Su referencia directa es el Ladybird Bullet de 1956, del que retoma una premisa: pensar el reloj desde la escala de una joya y, aun así, conservar en su interior un movimiento mecánico.

Esa historia también está ligada a Betty Fiechter, una figura fundamental para Blancpain. Ingresó a la manufactura como aprendiz en 1912 y, años más tarde, terminó convirtiéndose en su propietaria y en la primera mujer en dirigir una manufactura relojera suiza. Bajo su liderazgo, la relojería femenina dejó de entenderse como una categoría secundaria: Fiechter defendió que estos relojes merecían el mismo desarrollo mecánico que cualquier otra pieza de la casa. De esa visión surgiría Ladybird en 1956.

Un reloj inspirado en el diseño de los años cincuenta

La forma de Lady B también tiene una explicación histórica. Su caja esférica parte del lenguaje visual que marcó la década de 1950, cuando el diseño comenzó a abandonar muchas de sus líneas rígidas para explorar siluetas curvas y volúmenes orgánicos.

Blancpain traduce esa referencia en una caja que se aproxima más a una pequeña esfera que a la construcción habitual de un reloj. No tiene asas visibles: la correa atraviesa directamente la caja a través de una abertura realizada en el metal. Vista desde la muñeca, la pieza parece casi suspendida sobre la piel.

Sus proporciones explican buena parte de esa sensación. La caja mide 19 mm de diámetro y 13.2 mm de grosor, con un volumen total de 2.9 cm³. Está disponible en acero pulido y oro rojo de 18 quilates, mientras que la esfera opalina prescinde de engastes y mantiene la atención en las proporciones, los índices de oro y las agujas de horas y minutos.

La mecánica detrás de Lady B

El tamaño, sin embargo, es solo una parte de la propuesta. Blancpain nunca ha producido relojes de cuarzo y Lady B mantiene esa postura. En su interior lleva el calibre automático Manufactura 615, uno de los movimientos mecánicos automáticos contemporáneos más pequeños de la casa.

Con 15.70 mm de diámetro y 3.90 mm de grosor, está formado por 180 componentes, cuenta con 29 rubíes y ofrece una reserva de marcha de 38 horas. Funciona a una frecuencia de 3 Hz y sus puentes están decorados con Côtes de Genève.

La referencia histórica vuelve a aparecer aquí. El Ladybird original utilizaba el calibre R52/R55, de solo 11.85 mm, que en 1956 se convirtió en el movimiento mecánico redondo más pequeño producido en serie. Su escala permitió a Blancpain desarrollar durante aquellos años relojes que se acercaban cada vez más a la joyería: brazaletes, colgantes, anillos y piezas combinadas con piedras ornamentales.

Un reloj que también funciona como joya

La relación entre ambos mundos sigue presente en Lady B. Su correa de piel de becerro da dos vueltas alrededor de la muñeca y está disponible en blanco, beige, moka, burdeos, azul, coral y morado. Además, puede retirarse al deslizarla por la abertura posterior de la caja, lo que permite cambiar de color sin modificar la estructura del reloj.

Es quizá uno de los detalles que mejor explica la pieza. Lady B puede convivir con pulseras y anillos, pero no depende de diamantes o de una esfera de nácar para acercarse al terreno de la joyería. La apuesta está en la escala, la forma y en esa doble vuelta de piel que modifica por completo su presencia sobre la muñeca.

Lo que más nos gusta de esta pieza es que, contrario a copiar uno de sus diseños de 1956, se hizo una pregunta muy interesante: ¿Hasta dónde puede reducirse un reloj sin renunciar a su construcción mecánica? La respuesta fue más que clara.

Blancpain Lady B está disponible desde el 17 de septiembre de 2026 en boutiques Blancpain y distribuidores autorizados.

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POR: MELISSA LARA

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