Para este 12 miramos hacia atrás y hacia adelante al mismo tiempo.
Nos rodeamos de referencias que marcaron la estética nupcial a través de la belleza y sus tendencias. Si algo es cierto es que el maquillaje y el peinado han dejado de ser solo una cuestión de verse bien para construir un diálogo aún más interesante alrededor del “sí, acepto”.
Con esa conciencia, cada pareja y cada historia que forma parte de este 12 permitió que el tiempo dejara su huella. En los espacios, los estilismos, los gestos, y también en los textiles, los bordados, las siluetas y la iluminación… todo nos hizo entender que el amor nunca ha existido en blanco y negro, y que son esos matices, esas escalas de grises y esos contrastes los que nos hacen caer rendidos ante la expresión más pura de la unión y la eternidad.