El concepto de viajar con propósito ha encontrado su máxima expresión en la cima de una colina en Itacaré. Profundamente arraigada en la cultura y el entorno natural de la región, nace OKA, la villa privada más ambiciosa y sofisticada del grupo sueco-brasileño BARRACUDA. Esta propiedad no solo representa un refugio de descanso absoluto, sino una inmersión total en el alma y el diseño de Brasil. Es el destino ideal para parejas que buscan una experiencia de luna de miel exclusiva o un viaje preboda inolvidable.

Con tarifas desde USD 30.000 por noche más impuestos, la estancia plantea un modelo de hospitalidad all-inclusive de la más alta gama. Los huéspedes disfrutan del alquiler íntegro de la residencia, la cual cuenta con un equipo de servicio dedicado. Un chef privado actúa como el director gastronómico, guiando un menú personalizado basado en los sabores locales. La experiencia se complementa con una cava de vinos brasileños seleccionados y las exclusivas Barracuda Journeys, que incluyen desde surf con locales hasta paseos en barco.
Arquitectura y paisajismo en perfecta simbiosis con Itacaré
El diseño arquitectónico, firmado por Eduardo Ribeiro Leite, logra un equilibrio magistral al fusionar el rigor escandinavo con la calidez brasileña. Distribuida en 3.500 metros cuadrados construidos sobre una reserva natural de 62 hectáreas, la estructura emerge entre la vegetación de forma natural. El corazón exterior es una impresionante piscina de 800 metros cuadrados con carriles de natación y zonas de playa, rodeada por terrazas de madera que extienden el living principal hacia el aire libre.
El paisajismo, concebido por Sidney Linhares bajo el concepto de ecogénesis, respetó cada árbol nativo de la Mata Atlántica mapeado antes de la construcción. La casa fue edificada a su alrededor, permitiendo que la naturaleza filtre la luz y refresque los interiores de manera orgánica. Aquí, la arquitectura contemporánea y el entorno no compiten por el espacio, sino que conviven armónicamente para garantizar una privacidad absoluta.


OKA: Un manifiesto de diseño contemporáneo y artesanía bahiana
Los interiores, proyectados por la arquitecta Janice Miguel, apuestan por un lujo silencioso donde cada pieza tiene procedencia cien por ciento brasileña. El gran eje del comedor es una mesa monumental tallada a partir de un único tronco de pequiá de seis metros de largo. Esta obra maestra del mobiliario está rodeada por las icónicas sillas Brisa de Carlos Motta y luminarias elaboradas artesanalmente en fibra de banano.
En las salas comunes, piezas históricas como el sillón Alta de Oscar Niemeyer dialogan con diseños contemporáneos de Guilherme Wentz y Claudia Moreira Salles. Por la noche, el proyecto lumínico diseñado por Airton Pimenta suaviza el ritmo de la casa. La luz artificial se dosifica en capas para envolver cada rincón en una atmósfera íntima y poética, ideal para los momentos compartidos.






Suites exclusivas y bienestar elevado a ritual diario
El área de descanso se divide en espacios que priorizan la serenidad dentro de la monumentalidad del proyecto. La Suite Master cuenta con 150 metros cuadrados distribuidos en dos niveles independientes. La planta inferior resguarda una biblioteca, sala de estar y acceso directo al spa, mientras que la planta superior abre el dormitorio hacia vistas de 270 grados al Atlántico. Por su parte, las ocho suites para invitados ofrecen una atmósfera armoniosa para amigos o familiares.










Finalmente, el bienestar en OKA está guiado por una filosofía inspirada por completo en la naturaleza. Su spa privado cuenta con un circuito de aguas que incluye cold plunge, jacuzzi y sauna, donde terapeutas especializados aplican masajes personalizados. Incluso el gimnasio boutique destaca por su sofisticación, combinando equipamiento funcional con pesas de madera certificada esculpidas a mano por artesanos locales.
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POR: THE WEDDING BOOK




