Hubo un tiempo en el que All-Inclusive evocaba una idea muy concreta de vacaciones: buffet, piscina, pulsera en la muñeca y una sucesión predecible de días frente al mar. Ese concepto ya quedó atrás.
El nuevo All-Inclusive de lujo propone una estancia diseñada alrededor de experiencias, gastronomía, descubrimiento y una idea cada vez más personalizada del viaje, algo mucho más sofisticado. El hotel deja de ser el lugar donde las parejas llegan a dormir para convertirse en una de las razones principales para viajar.

Para Marriott, esta evolución responde a una transformación profunda en la manera en que viajamos. Hoy, la planificación comienza mucho antes del check-in y continúa durante toda la estancia. Ya no basta con saber cuántas amenidades tiene un resort, la verdadera pregunta es ¿qué historia voy a vivir ahí?
El hotel como destino
Durante años, las propiedades competían a partir de sus características: número de habitaciones, restaurantes, bares, piscinas o metros cuadrados de playa. Hoy, esos elementos son apenas el punto de partida.
“Cuando hacemos un hotel no estamos diseñando solo un complejo, estamos diseñando una experiencia”, recalca Alejandro Rodríguez, Vicepresidente de Marketing & Relaciones Públicas de Royalton Hotels & Resorts.
Y tiene sentido. Si las parejas pasan cada vez más tiempo dentro de la propiedad, cada momento de la estancia adquiere relevancia. Desde un desayuno en la habitación hasta una cena de autor, una actividad cultural o una experiencia de bienestar, una tarde junto al mar o inclusive, una celebración íntima.



La personalización también ha transformado la gastronomía. Por ejemplo, en una estancia de una semana, la expectativa de las parejas ya no es repetir la misma experiencia gastronómica durante siete días, sino encontrar diferentes posibilidades que acompañen cada momento.
De ahí surgen las cocinas de autor y experiencias como Chef’s Table o Culinary Experiences, donde la cena deja de ser simplemente una comida para convertirse en un encuentro. Una degustación preparada por el chef, un maridaje guiado por el sommelier o una narrativa alrededor de los ingredientes, pueden transformar una noche cualquiera en uno de los recuerdos más especiales del viaje.



Más experiencias personalizadas, menos itinerarios predeterminados
Dentro de este panorama, Marriott International está llevando su universo de hospitalidad hacia una propuesta cada vez más diversa. Su portafolio reúne distintas personalidades y niveles de lujo, como Marriott Hotels, Autograph Collection Hotels, Tribute Portfolio y The Luxury Collection, además de futuras incorporaciones al segmento.
Marriott también cuenta con una de las comunidades de viajeros más grandes de la industria a través de Marriott Bonvoy, cuyo ecosistema reúne 300 millones de miembros alrededor del mundo. La fidelidad deja de girar en torno a los beneficios para convertirse en confianza.




Y es que como ya mencionábamos, el viaje ya no empieza al llegar al hotel sino que comienza cuando una pareja descubre una experiencia en redes sociales, guarda una fotografía, imagina una cena a la luz de las velas, investiga o planea esos días que están por suceder.
La tecnología, la inteligencia artificial y las nuevas formas de búsqueda están modificando también esa etapa de inspiración y planificación. El reto para la hotelería es comprender esos nuevos patrones y convertirlos en experiencias cada vez más atractivas.

Para los novios que buscan algo más que una escapada romántica o un hotel para su luna de miel, este se transforma en un restaurante, refugio, escenario o destino al mismo tiempo.
Hoy, el All-Inclusive es sinónimo de llegar a un lugar donde todo parece estar pensado para ustedes, pero donde todavía queda espacio para sorprenderse.
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POR: REGINA LÁZARO



